Me sigo ruborizando
Es algo que no he superado desde mi más tierna infancia: ruborizarme (y más todavía si me advierten que me está sucediendo). Supongo que, como indican en Wikipedia , tendrá que ver con emociones como la vergüenza o, tal vez, la modestia, ¿no crees? La última vez que recuerdo haberme puesto muy colorado ha sido este pasado fin de semana en Barcelona, en el Encuentro Práctico ELEBCN17 . Y es que cuando iba a empezar un ejercicio por parejas en un uno de los talleres y nos estábamos presentando, la chica me dijo sorprendida que a ver si yo era de verdad Iñaki Murua, que estaba leyendo la tesis doctoral y le estaba pareciendo muy interesante. Imagínate el sonrojo... y la alegría que me produjo. Lo comenté más tarde con la directora de tesis de esta doctoranda (a aquélla sí la conozco hace tiempo) y me confirmó que ella la suele recomendar; que está muy guapa (la tesis). Vamos que me vine con el ego disparado ;-) Sorpresa que, no sé si te conté, también tuve en la sesión del Máster...