¡Qué bueno el Don de lenguas de Rosa Ribas y Sabine Hoffman! Llevaba tiempo detrás de la novela, y me llegó por vía del concurso de Siruela Policíaca . Lo guardé como un tesoro para disfrutarlo en esos ratos de lectura en la playa, uno de esos placeres confesables. Y estaba como loco por tener aquéllos, sumergido en la novela y ajeno a lo que sucedía alrededor. Me ha atrapado el desarrollo, y me ha encantado -quien sabe si tiene que ver con la desviación profesional, esas correcciones que también realizan y a las que me está tocando acostumbrarme- esa capacidad de análisis de los textos, base de la investigación desarrollada por las protagonistas. No he notado la doble mano escritora. Quizá, como puede suceder con los Delphis, cuatro ojos ven más que dos. Bueno, en realidad han debido ser bastantes más de cuatro, a tenor de las dedicatorias. Pero con un, como digo, gran resultado. Recomendable, para profesores de lenguas, estudiantes de cursos superiores (de ELE, ...