
La idea iba más en visitar zonas de costa, pero
Alberto nos convenció,
fotos incluidas en esta ocasión, para llegar hasta
Taramundi, y desde allí realizar la
Ruta del Agua, aunque no llegamos a Veigas. A destacar también la comida en
el merendero de Teixois,
con sus botellas en el río, para refrescarlas a la vieja usanza.
Realmente mereció la pena, y seguro que seguimos en un futuro realizando
rutas por la zona.
Y
de los molinos en exposición (Mazonovo, Teixois) a un molino que sigue
funcionando, las 24 horas según Segundo, su dueño. Son los Molinos de la
Veiga, en Cañedo (Pravia), al final de la
Ruta de los Marineros en Pravia.

Como curiosidad, tenía harina de
escanda,
que no sabíamos qué era. Después de eso, aprovechando el mercado
semanal en Pravia, compramos una hogaza... a un panadero de Taramundi,
precisamente.
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