Entre la prueba del algodón y la ley del embudo

 Anda convulsionado el mundo en general y el panorama español en particular. O, tal vez, es que todo está relacionado con el efecto mariposa. Aparte de que seamos, en general, muy de la ley del embudo (o de la paja en el ojo ajeno...), no sé cómo andaríamos para pasar la "prueba del algodón" en un proceso judicial llevado al extremo, o "haciendo alguien lo que pueda", ya sea por motivo nuestro o por alguien de nuestro entorno (que, hay veces, también hay de esto).

Embudos. Peter Griffin. Dominio público.

Con el tema judicial di con un tuit antiguo de ese jurista tan presente en los medios de comunicación como es Joaquim Bosch (por cierto, a tenor de los comentarios, la frase no debe ser orginal suya)

 También hay un refrán "Al que roba un pan le llaman ladrón, y al que roba millones, gran señor"; mi madre cantaba algo similar. No soy especialista para distinguir entre lobismo y tráfico de influencias, pero ya te conté por aquí lo que pensaba de las comisiones, de los negocios, lo lícito y lo ético... Lo de los enchufes y contactos varios, ya se sabe, de siempre... aunque en ocasiones parecen más estaciones eléctricas. De los tempos y las decisiones judiciales, cada vez entiendo menos.

Oía el otro día a José Antonio Pérez Ledo en el espacio "Malpensando" de Más que palabras (Radio Euskadi) que con eso de la corrupción España siempre está en bucle; que de una ocasión a otra solo cambia el uniforme de la UCO y que se apostaba una cena (o una comida, no recuerdo) a que en la próxima ocasión aparecerían en bermudas. No sé si tendrá que ver con lo del cambio climático. Y yo hasta ahora que solo relacionaba esa unidad con Belvilacqua y Chamorro (personajes creados por Lorenzo Silva) y la novela negra...

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