2012-05-26

5 años / 5 urte: Guillermo Gómez


Morituri te salutant (XXII): Asesinato en el comentario 10




Hace dos noches escribí un post sobre el troll favorito de mi blog. La noche anterior se había dedicado a bombardear con palabras grandilocuentes e insultantes las tímidas entradas de mi bitácora. Fui educado, pero enérgico. Estaba cansado de su inoportuna presencia y se lo hice saber. Durante un tiempo, había sido un elemento decorativo más de mi blog, un invitado indiscreto pero gracioso. Digamos que formaba parte del mobiliario. Sin embargo, con el paso de los meses, sus bufidos comenzaron a ser insoportables. Y se lo hice saber.

Fui educado, de verdad, pero enérgico. Eché mano de ironía y sarcasmo, siempre dentro de los límites de la buena educación. Respondí a su último comentario con una entrada brillante, de forma comedida, sin sobrepasarme, sin insultarle. No esperaba que desapareciera de mi blog, pero necesitaba desahogarme.

Desde que la publiqué no pasó un segundo sin que revisara mi email para comprobar si había respuesta. Y su respuesta no tardó en llegar. Abrupta, maleducada y fuera de lugar, en su línea. Contesté, no pude contenerme. Y esperé su comentario. Como un adicto, recargaba la pantalla sin parar. Y su respuesta llegó: juguetona e irónica, amenazante pero divertida.

Entonces, se convirtió en un juego. Aquel ser desconocido e insoportable había logrado hacerme reír. Así que afilé mi lengua, la cargué de dobles sentidos y disparé con saña una respuesta. Pero encontré silencio. Un silencio sin horizonte. ¿Adónde había ido? ¿Por qué no contestaba?

Pasaron varias horas. No podía soportarlo. Pasó un día entero. ¿Lo habría ofendido?

Compungido redacté y publiqué una breve disculpa: “Perdona el tono. ¿Dónde estás?”

Curiosamente, la contestación no se demoró: “Cada vez más cerca.”

Sorprendido, lo leí de nuevo. “¿Cómo dices?”

Me moría por saber a qué se refería. ¿Cada vez más cerca? ¿Dónde? ¿Quién era? Mi troll, mi visitante. Un par de minutos sin él y ya lo echaba de menos. Mi invitado indiscreto. Pero ahora estaba más cerca. Mi amante despechado. ¿Pero dónde?

Su respuesta fue abrupta. “A tu espalda.”

Mi sorpresa, inocente. "¿A mi espalda?"

Mi troll, mi invitado. "Aquí..." Mi adiós. "... a tu espalda." Mi silencio.

2 comentarios:

  1. Estaba dudando si comentar o no, por si las moscas, Guillermo :-D

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  2. Deberías haberte abstenido... por si las moscas, digo :-D

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