Nadia Álvarez, Ilesa

Toca algo de música ya en este txoko, ¿no? Vamos con alguien que nos vuelve a visitar.

He revisado cuándo apareció en el blog por primera vez Nadia Álvarez; fue en agosto de 2016 con una canción presentada. Desde entonces, algún encuentro presencial y relación vía Internet, con unas cuantas entradas más, ella sola o acompañada.

Hace un año y pico empezó a a grabar y, poco a poco, ha ido dándole la forma que creía que se merecía. Así, ha grabado un pequeño disco que quiere compartir: Manual de reconstrucción. Dice que le han ayudado unos pocos, pero muchísimo. Son pocas canciones, pero que significan mucho para ella. Juntas forman la rotura, la reconstrucción y la cicatriz. Y como las cicatrices, quería que estas canciones estuviera ahí para siempre.

Cuenta también Nadia en su perfil de Instagram:
Hace siglos, en el Japón feudal, al shōgun Ashikaga Yoshimasa se le rompió su taza de té favorita hecha de porcelana china. Quiso que se la repararan y unos artesanos chinos lo hicieron a base de toscos remaches que arruinaban su delicadeza. Entonces retó a unos artesanos japoneses a encontrar una solución más armoniosa. Se les ocurrió unir las piezas con una resina mezclada con polvo de oro y el resultado fue deslumbrante: las grietas doradas no sólo reparaban la taza, sino que realzaban su belleza, contando la historia de su fragilidad y su renacimiento. Así nació el kintsugi, el arte de embellecer lo roto.

“Manual breve de reconstrucción” es el título de mi nuevo Ep y en él encontraréis seis pasos para la reconstrucción.
Cada una de las seis canciones de este disco es un paso para la reconstrucción, el arte de embellecer lo roto. "Ilesa" es el accidente, la fractura del objeto y recogida de los fragmentos para su reconstrucción.
El tema está producido por Fabián Cuesta. La mezcla ha sido cuestión de Juan Marigorta.

También ha salido vídeo de otro de los temas: "Tan delicada", interpretada con Quique González. Han escrito de la canción en Efe Eme.com. Y una entrevista que le han hecho en ileón.


Antes de que se esfumen las ideas y de arreglar este amasijo de inquietudes tendré que sacudirme la chaqueta y encender una a una todas las luces. Mucho antes de acabar como una histérica y beberme el agua de la cafetera voy a quererme la primera
y salvarme de esta herida. Había fijado un punto de partida y designado entre mis filas al caballo ganador, las filas se rompieron
y con ellas me rompí también yo. No necesito una luz al terminarse el día, me vale con salir ilesa, quién lo diría. Sigo recalculando la caída con la vista en la mirilla y las maletas sin hacer, digo que no me van las despedidas, firmo para no volver, oh, para no volver. No necesito una luz al terminarse el día, me vale con salir ilesa, quién lo diría.

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