Todo lo que amaste, Rozalén y Fernando Velázquez

Pensaba que no había aparecido todavía por este txoko Rozalén, y resulta que la primera entrada que le dediqué es... ¡de marzo de 2012!. Hay unas cuantas entradas después con su etiqueta (de hecho tiene dos).

En esta trayectoria, está claro que se ha labrado un nombre y un reconocimiento. A destacar como ejemplo ese Xalbadorren heriotzean, tanto en el vídeo como en los directos, como en Ura bere bidean de 2023, esa sensibilidad y respeto que muestra por otras lenguas y, en concreto, por el euskera, también en sus declaraciones (por ejemplo, en este vídeo de El Correo de ese evento o en éste en el canal de EITB). De hecho, tengo una entrada en el horno sobre sensibilidades respecto a la lengua.

Y, desconozco si tiene que ver con esa colaboración, pero en el tema que acaba de presentar los arreglos y la dirección de orquesta (la Orquesta de Euskadi, por cierto) es de otra figura de la música, el getxoztarra Fernando Velázquez, un descubrimiento para mí en tiempos de pandemia.

La explicación de este nuevo tema en la web de Cadena 100: "Rozalén y el emocionado canto a su padre, muerto hace dos años, en 'Todo lo que amaste'''. Y, casualidades, resulta que el 29 de febrero, en este año bisiesto, cumpliría años mi padre; murió no hace 2 años, sino hace casi 28, y, me parece, que los recuerdos que tengo de él se van difuminando, perdiendo. Pero yo no soy capaz de hacer una canción así. 


Me avisó una luna llena en el mismo instante en que paró tu corazón. Como si este hilo genético, el nexo magnético se partiera en dos. Como si arrancaran de golpe la raíz de mi árbol. Se encogió todo el cuerpo, me temblaron las manos. Una bala en el pecho y me quedé sin voz. Me quedé sin voz. ¿Dónde está, en qué extraño lugar, misterio, dimensión… tu energía que se va? Dime si se diluye en el viento, se esconde en el bosque, se sumerge en el mar… O si estás protegiendo de cerca, enviando la fuerza, señalando el camino, advirtiendo el peligro con viajes de ida y vuelta desde la Eternidad. Hacia la Eternidad. Te veré en todo lo que amaste, en cada abrazo eterno, en cada atardecer. Te veré en las aves del cielo, en cada hombre bueno, en todo aquel que guarde fe. Eras la persona que más decía “te quiero”. Si supieras cuánto se te echa de menos… No te enseñan a abrazar la ausencia, a aceptar la esencia de una cruel ley natural. Tan sencillo: uno nace, luego muere, lo que importa es la huella que se deja al caminar. Y ahora que se me apaga la infancia, reinvento mi alegría, nace nueva esperanza, no te olvida tu María, que honrar tu vida, padre, es honrar la mía. Honrar mi vida. Te veré en todo lo que amaste, en cada abrazo eterno, en cada atardecer. Te veré en las aves del cielo, en cada hombre bueno, en todo aquel que guarde fe. Eras la persona que más decía “te quiero”. Si supieras cuánto se te echa de menos…

Comentarios