2011-12-10

La libreta llegó al Carlos Tartiere...

después de pasearse por Oviedo. Esta vez no estuvo a pie de campo como en la Catedral, pero sí que pude apuntar algunos detalles.

No vi problemas en todo el día, salvo al comienzo de la segunda parte en el campo. Es más, por la calle personas anónimas te hacían comentarios simpáticos de todo tipo; incluso un señor me dijo que recordaba al Athletic de cuando lo vio siendo portero Carmelo Cedrún. Creo que el sector hostelero tampoco tuvo queja de la llegada de tanto hincha; me consta, por ejemplo, que en bares cercanos al campo solo quedaba cerveza sin alcohol antes del partido y no tenían ni hielo. El ambiente en la comida, en la sidrería Tierra Astur, en plena calle Gascona, divertido y forofogoitia. Nos dejaron cantar, claro, que para eso tenían el cartel.



Eso sí, al comienzo de la segunda parte, una pequeña parte de la afición rojiblanca, situada en el fondo cerca de un corner, comenzó a entonar el estribillo "uy, qué miedo, los ultras del Oviedo", parte de aquellos empezaron a correr desde la parte opuesta del campo donde se encontraban, los policías nacionales se pusieron los cascos y rodearon  al grupo de rojiblancos, y la mayoría de la afición ovetense entonó el "que viva España" (¡país). Cierto es que la cosa no fue a mayores, salvo alguna pedrada a destiempo que contó en twitter Pablo.

Parece que el presidente del club ovetense no es objeto del amor de la afición. Pedazo pancarta que mostraron, además de los innumerables carteles pequeños. El cántico generalizado, aunque algún pajarito me ha chivado que en la zona rojiblanca hubo quien entonó "Alberto quédate".



Claro, que si todo lo organiza como la entrada y la salida al campo: se abrieron parte de las puertas, con lo cual la cola estaba asegurada, al comienzo y al final. Aunque era partido oficial, los tornos y lectores no funcionaron, y las entradas se cortaron a mano. También me sorprendió que el campo esté en una especie de hondonada, de modo que para abandonar el lugar se volvieran a formar colas en las escaleras. La afición local sí que animó, cantando "volveremos a primera" en unas cuantas ocasiones, si bien me temo que la entrada no sea tan buena ni animen tanto en los partidos normales de la liga.

Foto de Mr Wee en Flickr
Otra curiosidad: muchos recogepelotas... pero pocas pelotas para entregar. Además, el material que rodea al terreno de juego resbalaba, dificultando la tarea de los chavales.

De todos modos, la libreta no se quedó en la capital del Principado, sino que volvió para situarse bajo el arco de la Catedral. Y dio tiempo a ver enfadado a Bielsa, enfadado dando órdenes al responsable de los recogepelotas por un balón que tardó en exceso en ser puesto a disposición de Iraola para un saque de banda,  a Bielsa tomando café tras el descanso (¿hay máquina tipo Cámara Café o es de cafetera?) y a Bielsa diciendo "movete" y "carajo". Que sí, que le oí decir carajo.

2 comentarios:

  1. Envidia insana de tu paso por Oviedo, nosotros tenemos un recuerdo genial en unas fiestas de San Mateo que aterrizamos por allí sin querer cuando íbamos camino del famoso Anglirú. Saber que una sidra no es una consumición si no una botella entera nos costó mucho aprenderlo. Sólo decirte que no llegamos al Anglirú.

    En San Mamés te sientas cerca de los Basurtoko Brothers, ¿no?

    Salu2

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  2. No es mal sitio Oviedo, no ;-)

    Habría que ver quién se sienta al lado de quién, por aquello de la antigüedad en la Catedral :-D

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