2017-02-03

Julio Rospir, Quemando las horas

Otro cantautor, con cierto recorrido, que no conocía y al que he llegado a través de Directo en Lavapiés: Julio Rospir.

Es Julio un cantautor madrileño, de la cosecha de 1975, que comenzó su andadura allá por 1993, y tras diversas aventuras, grabó un par de maquetas como "Julio Malayerba". Ya como "Julio Rospir" grabó un disco autogestionado, En la ciudad de nadie,  y en 2016 el segundo, De molinos y gigantes, con la compañía discográfica independiente Gaser Discos.

Para conocerlo un poco más, aquí está la entrevista que le hicieron en Planeta28 y aquí la crítica que hicieron de su nuevo disco en el blog 100% Pop. Ambos discos se pueden escuchar en Spotify, e incluso adquirir al módico precio de 10 € para colaborar en el próximo trabajo (vía Facebook o de su dirección personal de correo electrónico,  jcirospir at gmail.com) . Además, si te apetece escucharlo en directo, actuará el próximo día 23F, a las 22h, en Dog&Roll junto a Balta Cano.

Así nos presenta la canción:
Quemando las horas es un Frankenstein que fuí cosiendo a ratos, pasaba hojas en el cuaderno por las noches y le iba cambiando frases a las estrofas. 
El proceso creativo fue muy curioso porque según la escribía tuve que imaginarme a mí en el mismo rincón de mi casa donde escribo las canciones para crear un personaje que, claro, era yo. Una especie de quijote en lucha contra los demonios que le atormentan y no le dejan escribir, pero que dan vida a una nueva canción.
En el disco, David Arcos grabó la batería, Sofía García Muñoz el violonchelo, que es una maravilla, y Carlos Zambrano el bajo y guitarra. Yo como en todas; guitarra acústica y voz.
En esta reciente grabación de su tema "Quemando las horas", participan junto a Julio en el vídeo dos de los músicos que lo hicieron en la grabación del disco, Sofía y Carlos (quien se encargó, también, que todo sonara como suena en el disco).


Desvelado con Johnnie Walker entre las manos, el lunes se ha hecho martes con la luna llena, queriendo contarlo todo y no viendo nada, escuece la madrugada, quemando las horas.

Renunciando a cualquier intento de abordaje, bajando la guardia pensando que todo está en calma, sueños fugaces que acaban en la papelera, llevo tres años en tierra quemando las horas.

Todas las horas del día se estrellan en un folio en blanco con manchas de hiel, el flexo amarillo, bombonas butano, la ropa tendida, el pan para hoy, la sombra del monstruo en el descansillo, las musas de copas en el comedor, crepusculares latidos, el más visceral animal amanece abrazado al calor de los rayos del sol.

Repasando diapositivas en la memoria, acordes que vienen y van y palabras que vuelan, canciones que juegan perversas al escondite, un Peter Pan y su sombra quemando las horas.

Fumando un cigarro tras otro sabiendo que llega, la chispa que enciende la frase que flota en el humo, antes que se haga de día tendré que encontrarte, jugando burlona en un folio, quemando las horas.

Todas las horas del día se estrellan en un folio en blanco con manchas de hiel, el flexo amarillo, bombonas butano, la ropa tendida, el pan para hoy, la sombra del monstruo en el descansillo, las musas de copas en el comedor, crepusculares latidos, el más visceral animal amanece abrazado al calor de los rayos del sol.

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