2016-05-11

Alguna reflexión sobre el examen MIR (y su posible extensión)

Están a punto de comenzar su período de residencia los nuevos MIR, tras haber elegido plaza según la puntuación obtenida tras el examen correspondiente (vale, también tiene un porcentaje el expediente, pero lo intuyo brillante en casi todos los casos). A mí, la fórmula para ello, me da qué pensar. En principio, parece que es la vía más justa y objetiva: un exámen igual para todas las personas aspirantes, y según la nota obtenida, y la pequeña corrección correspondiente, del expediente en este caso, se elige. Se supone así que se consigue el objetivo sin enchufes ni chanchullos. Vamos, la meritocracia que algunas personas tanto pregonan de un tiempo a esta parte, además.

Pero me da qué pensar que un test sea una prueba objetiva, salvo en la corrección, porque tú me dirás que sucede con la redacción de las preguntas y los ítems, los correctos y los distractores. Y aún así suele haber impugnaciones. incluso preguntas reserva. Este año, hasta se ha calificado el examen de atípico o de desconcertante. Pensemos, por ejemplo, en el revuelo que supuso este año que hubiese una pregunta relacionada con la actitud ante los sitios de redes sociales y la relación con los pacientes (la paciente en este caso). Me da qué pensar que el mejor médico (o médica) sea el que mejor resuelva un test. Porque, por ejemplo, hay quien lo hace "por deporte (académico)" y por "acompañar a sus alumnos", como quien ha obtenido el número dos este año

Me da qué pensar que estudiantes notables, qué digo notables, sobresalientes, ya desde el bachillerato y para poder entrar a estudiar medicina, con excelentes calificaciones en su período de licenciatura, deban pasarse una buena temporada preparando un examen. Aunque me diga una amiga que así aprenden mucho, ello me da qué pensar que algo falla en los curricula (en los prescritos, al menos). Y puede que haya quien me responda que también debe prepararse una oposición, pero el caso de la oposición creo que tiene otros matices (un puesto de trabajo asegurado, por ejemplo) que no se dan en este caso, al menos hoy día: superar el examen MIR es una condición básica para continuar en la formación como médico, y no asegura una plaza como antaño.

Y en estas reflexiones no entro a valorar que en torno a ese examen pueda montarse un buen negocio. Que, en principio, resulta legal. O que se sorprendan en la prensa por las preocupaciones que tienen los y las futuros especialistas (Radiografía de un MIR en Deia, por ejemplo).

Así que cuando se propone la extensión del modelo a al mundo de la educación, como una panacea, habría que saber si, tal y como apuntara Jordi Adell en el hangout donde puse la idea sobre el tapete, estamos hablando de una forma de acceso mediante examen o de una preparación en el puesto de trabajo mentorizada.

2 comentarios:

  1. Una prueba de esas características es absurda como método de evaluación. Ni siquiera tengo claro que sea una buena prueba de calificación ¿Se puede calificar a alguien que, como bien dices, tiene que haber tenido un currículo notable para acceder y terminar la carrera en una prueba de un solo examen (bueno, el 90%)?
    Además ¿Cómo es posible que sirva el mismo examen para alguien que quiere hacer ginecología que para alguien que quiera hacer traumatología?
    Examen criba, nada más.
    ¿Es eso lo que se pretende para educación? ¡¡Qué miedo!!

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    1. Xabier, el método no solo "funciona" en medicina, aunque quizá sea el ejemplo más conocido. Y lo de aplicarlo para educación se viene oyendo, no sé si como globo-sonda. Son interesantes al respecto las matizaciones de Jordi Adell en el hangout que cito en la entrada (bueno, en realidad toda su intevención da qué pensar)

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