30 urte joan dira dagoeneko / Ya han pasado 30 años

1983ko abuztuaren 26a. 
26 de agosto de 1983.

Nekez ahaztuko dudan data.
Día y noche que difícilmente olvidaré.

Baina, duela bost urte azaldu nizunez gero, ez dizkizut ordukoak errepikatuko.
Pero como hace cinco años ya te lo conté, no repetiré mis recuerdos de aquellos momentos.

La fotografía es de Dicky del Hoyo @zuloko , en su álbum Inundaciones de Bilbao 1983

Pentsatzen jarrita, gaur egun, twitterren TP izango ginateke seguruenez. Baina telefonoak ere -finkoak jakina- klak egin zuen iluntze hartan. Komunikazioa, inkomunikazioa. Irratia zen lotura bakarra.
Hoy día quizá seríamos hasta trending topic. Pero aquel oscuro atardecer, hasta los teléfonos -fijos, claro- fallaron en Atxuri. Incomunicados, salvo por la radio.

Comentarios

  1. Mi recuerdo más claro de las inundaciones es bajar por el inicio de la calle San Francisco y al torcer en la esquina de la calle Bailen el ruido de la ría se oía como una catarata gigante que asustaba y se hacía mayor a cada paso que dabas. Luego al asomarnos desde el cruce entre Bailén y La Naja y ver que el agua llegaba hasta el primer piso de los bloques más cercanos a la ría y no ver el puente de la Merced era una sensación de impotencia total. La gente desde las orillas iluminaba el cauce para ver si el agua bajaba algún cadaver (ya a esa hora se hablaba de cantidad de desaparecidos)y vimos como un contenedor de brea para asfaltar las carretaras baja flotando como un corcho en una bañera. Difícil de explicar lo que se siente viendo eso y viendo como quedaron no sólo Bilbao, sino también Laudio, Bermeo e inumerables pueblos de Bizkaia.
    Sólo de recordarlo y ver las fotos que se publican se me pone la carne de gallina.

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    Respuestas
    1. Como ya he comentado alguna vez, en aquel momento no llegué a pensar que pudiera caerse la casa. Sin duda, la Estación de Atxuri sirvió de parapeto.
      En cuanto al ruido, junto a largos silencios en soledad, recuerdo el que hacía la lluvia sobre una calle inundada.
      La parte curiosa, otra anécdota: ver una zodiac a la altura de la ventana de la cocina.
      Tras aquellos susedidos, me dije que ya tenía batallita vivida para contar a los nietos.
      Un saludo, Jon.

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