2010-10-06

La importancia de la escucha... y ¿los riesgos de la respuesta? / Aditzea, ezinbestekoa; erantzutea arriskutsua ote?

Egindako hausnarketek batzuetan gerora ere balio dutela ikusten ari naiz; nahiz eta seguruenik hedapen handirik izan ez duten. Oraingoan laburbilduta, 2.0 itsasora jauzi egin nahi duenaren kasuan, politikariak barne, entzutea nahikoa ez delakoan, aditzeak duen garrantzia batetik; erantzutearena, bestetik (nor bere isiltasunen jabe izateari uztea arriskutsua izan litekeen arren)

2008ko irailean Gasteizen.  Josu Garroren argazkia

Sé que no soy tan importante como para pensar que por el Parlamento Vasco alguien se acuerde de aquello de lo que hablé hace ya dos años cuando anuncian una nueva web (noticia recogida en distintos medios, como El País, por ejemplo) Seguro que tampoco han leído o escuchado cuando planteo que "agua que no has de beber..."  (la Txistorra en su versión twittera ya lo comentó sobre una política del Viejo Reyno, que ni sigue a nadie ni tuitea, pero tiene más de 100 seguidores) Y es que al final es cuestión de ser consciente de lo que puede implicar mojarse en el mar 2.0, en la comunicación, que supone escuchar y contestar, no solo emitir mensajes, incidiendo más en ello en época electoral.

En esta línea, he tenido recientemente una experiencia que quiero compartir contigo, si es que no la has seguido, a cuenta del desaparecido carril bici en el barrio donde vivo. Pregunté por el asunto a ediles de Bilbao que tengo como "amigos" en Facebook (vale, admito pulpo como animal de compañía con lo de los amigos, en FB jeje). El porcentaje de respuesta, del 75%; de cuatro partidos contactados, sólo uno no ha contestado nada (aunque, por cierto, las respuestas no coincidan; veremos quién tenía razón).

Así es que puse en mi muro que daba un punto a la concejala que me había respondido en primer lugar de manera completa, tras la pertinente consulta. Y ella misma contestó, entre risas "virtuales", que no dijera que lo había hecho, para evitar que le llegara un aluvión de preguntas y solicitudes. Claro, es un riesgo dejar de ser dueño o dueña de los silencios, del que no sé si les advierten, de un modo similiar a cuando alguien decide abrir su despacho a la ciudadanía.

Conclusión: insisto en lo de la de la prudencia y el sentido común en los tiempos líquidos.

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